Liberación o Dependencia

La Patria Grande

sábado, 8 de septiembre de 2012

FORJA



FORJA, la invasión inglesa y nuestras Islas Malvinas. Denuncias para la soberanía nacional

Por Juan Godoy*

La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) surge en plena década infame, en un sótano de la calle Corrientes, el 29 de junio de 1935, como si esas ideas que venían a esbozar, esas denuncias que difundían a través de discursos, conferencias, publicaciones, etc. solo pudieran ser gestadas en lo profundo de la patria, en el subsuelo de la misma. Como si esas “nuevas ideas” tuvieran que esperar a madurar para hacerse sentimiento en millones de argentinos, en un nuevo movimiento nacional-popular que las llevaría a cabo en su máxima expresión y profundidad.

Esa fuerza de la patria, que se encuentra en el porvenir iba a ser, en palabras de Hernández Arregui [1] la primera en denunciar de forma profunda el papel del imperialismo británico en nuestras tierras, desde una posición nacional y desde el seno del pueblo. En la presente indagaremos cómo los jóvenes forjistas, dentro de esta impugnación al imperialismo británico, abordaban la cuestión de la invasión inglesa [2] y la de nuestras Islas Malvinas. Intentos de colonización directa de nuestro territorio o parte del mismo. Podríamos pensar también en esta misma lógica, a las batallas de Obligado y Quebracho, bajo la gobernación de Juan Manuel de Rosas, donde los criollos no dejaron que los británicos (y franceses en este caso) se la lleven de arriba, y defendieron férreamente nuestra soberanía.

Como decíamos entonces, la cuestión de las Islas Malvinas y de la invasión inglesa es analizada por FORJA, como parte de algo mayor que es el sometimiento, la entrega de nuestra nación al imperialismo británico, y de allí su imposibilidad de desarrollarse libremente como tal. Así en análisis de los forjistas no hay soluciones parciales, paliativas de la situación de opresión, la solución es integral, lleva a romper con todo encadenamiento a Gran Bretaña, a quebrar con la condición de país semi-colonial [3]. Arturo Jauretche dirá en la publicación forjista de Rojas (Provincia de Buenos Aires): Forjando, que la “solución ésta que requiere una Argentina liberada, ya que (…) la finanza es extranjera. El problema que en los países plutocráticos es un problema puramente interno, entre nosotros está vinculado a la existencia de una soberanía nacional auténtica. Necesitamos liberar a la Nación para liberarnos de ella”.[4] Es decir, hay una cuestión nacional a resolver.

Ahora sí, teniendo brevemente el marco general de la denuncia, para que demos cuenta cómo se repudia toda injerencia del imperialismo británico, los forjistas al cumplirse un nuevo aniversario del 12 de agosto de 1806 conocido como Día de la Reconquista, iban a conmemorar la expulsión de los ingleses, la capitulación de Beresford. No perdían la ocasión para relacionarlo con el sometimiento del momento al imperialismo británico, así sostenían que “la voluntad liberadora del pueblo, expresada en la Reconquista, queda así frustrada por la corrupción de los dirigentes nativos y por la voracidad de la plutocracia imperialista inglesa, a 132 años de aquel episodio, la Argentina se encuentra reducida a la peor condición colonia, sin autonomía paradirigir sus propios negocios, con sus fuentes económicas enajenadas al dominio extraño (…) necesitamos, pues, una nueva reconquista” [5]. El festejo de la reconquista así como parte de las luchas de nuestro pueblo, el mismo que “Julito” Roca, parte de la Comisión que negociaría el Pacto Roca-Runciman que FORJA, a través del ingenio jauretcheano denunciara como Estatuto Legal del Coloniaje, consideraba que era un exceso el recuerdo de aquella “aventura” [6].

Va a relacionar FORJA, el intento de colonialismo por las armas de los británicos, con la política lograda luego por otros medios. Así dirá Scalabrini Ortíz que “en 1806 y 1807, dos expediciones inglesas bien pertrechadas y suficientemente numerosas como para asegurar la conquista, invadieron la ciudad de Buenos Aires. Las dos veces fueron derrotadas por una población civil que apenas duplicaba el grueso de las tropas. Los comerciantes ingleses cumplieron la obra que sus soldados no pudieron realizar”[7]. Aquí también se hace presente la idea de la semi-colonia y la colonización pedagógica. En un aniversario de la Reconquista un volante de FORJA establece en este sentido que la “resistencia popular movió a Inglaterra a modificar su táctica hasta que logró su objetivo a través de la dominación económica”.[8]

Uno de los forjistas que enjuiciaría duramente a la Ley de Coordinación de transporte (que más que coordinar llevaba al monopolio británico) Gutiérrez Diez plantea también que dada la imposibilidad de la colonización directa vía invasión armada, los británicos procurarían completar esta obra de dominación a través de la injerencia en nuestra economía apuntalada por la colonización pedagógica por parte de los británicos, y sostiene que: “si se descuenta la protección de la armada británica, de que no gozamos, la acción inglesa, entre nosotros, no es menos colonial que en sus dominios. Fracasaron la primera y la segunda invasiones inglesas ante el empuje repulsivo del pueblo de la colonia. Nos hemos evitado hablar inglés y vivir bajo las “sabias leyes inglesas”, como dijo el general Alvear. Pero, la tercera invasión inglesa –la de sus empréstitos, la de su diplomacia se mantiene y subsiste, triunfal y provechosa, incontrarrestable y audaz, áurea y generosa- para con muchos argentinos eminente-, inteligente, eficaz y civilizadora”.[9]

FORJA aborda la relación entre el pueblo y el ejército, y no es parte de un anti-militarismo abstracto, rescatando una línea nacional, popular, lo cual no implica que critique cuando las fuerzas armadas se aparten de las causas nacionales y populares (en una unidad no escindible, para FORJA la nación es el pueblo en lucha por la liberación). De esta forma pone en consideración una línea que podemos denominar popular, plebeya, no ligada necesariamente al oficio, el pueblo en las invasiones inglesas 1806-1806, los que lucharon junto a los caudillos como Güemes, Estanislao López, etc. dice “el ejército es el pueblo armado para el cumplimiento de los fines nacionales de orden en la paz y de la defensa en la guerra” [10]

Avanzando en la cuestión Malvinas, observamos que es un tema presente en el ideario forjistas, así por ejemplo FORJA realiza un acto en el año 1938, el 3 de enero, donde se recuerda y repudia la ocupación británica de las Islas en 1833.

Continuando con el tema de las Malvinas, ligado a una totalidad más amplia, se hace presente nuevamente en la denuncia de FORJA, a través de un volante que bajo el título de “Réplica al monumento de Canning”, en el año 1937. Este es una respuesta realizada por los forjistas a la construcción de un monumento a Canning, donde ponen en consideración la política balcanizadora llevada a cabo por Gran Bretaña en la región, luego de los procesos emancipadores de Nuestra América, resaltan en relación a ello la segregación de la Banda Oriental y el Alto Perú, el endeudamiento como mecanismo de sometimiento, y sostienen que “cien años después, la obra de dominación ha quedado completada y perfeccionada: “INGLESES son los medios de comunicación y transporte. 
INGLESAS las empresas monopolizadoras del comercio exterior. 
INGLESAS en su mayor parte las empresas de servicios públicos. 
INGLESAS las más grandes estancias de la República.
INGLESAS las mejores tierras de la Patagonia. 
INGLESAS todas las grandes tiendas. 
INGLESAS todas las empresas que rinden dinero y están protegidas por el Gobierno Argentino. INGLESAS son las voluntades que manejan la moneda y el crédito desde el Banco Central. 
INGLESAS son las directivas a que obedece nuestra política exterior e interior. 
INGLESAS "son" las Islas Malvinas y las Orcadas. Los designios de Canning se han cumplido. Los negocios ingleses se han conducido y se conducen con “habilidad”. ¡POR ESO CANNING TIENE UNA ESTATUA EN BUENOS AIRES!”.[11]

Consideramos así que en FORJA la cuestión de la invasión inglesa y la de nuestras Islas Malvinas se encuentra ligada a la lucha de nuestro pueblo por su emancipación de cualquier injerencia extranjera, y en relación a la lucha por la liberación total de las ataduras que oprimen a la nación, así podemos observar algunos volantes de la agrupación que sostienen “la restauración argentina sólo podrá cumplirse sobre la base de la soberanía popular, la emancipación económica y el imperio de la justicia (…), en el territorio más rico de la tierra, vive un pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la nación y el Pueblo, el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana, ni un pueblo feliz”[12]. De esta forma, en esta misma línea, Jauretche manifiesta en Forjando: “hay que reconquistar la economía, la cultura y la política para el pueblo argentino”.[13]

Ideas que iban a ir haciendo mella en vastos sectores de la población, y el ideario forjista se iba a ver realizado y profundizado tras los sucesos de octubre del ’45 y la emergencia del peronismo, tras los cuales FORJA iba a decidir su disolución estableciendo entre los motivos que: “el pensamiento y las finalidades perseguidas al crearse F.O.R.J.A. están cumplidos al definirse un movimiento popular en condiciones políticas y sociales que son la expresión colectiva de una voluntad nacional de realización cuya carencia de sostén político motivó la formación de F.O.R.J.A. ante su abandono por el radicalismo. Y resuelve: La disolución de F.O.R.J.A. dejando en libertad de acción a sus afiliados”.[14]

* El autor es Licenciado en Sociología, Universidad de Buenos Aires (UBA) y Profesor de sociología, Universidad de Buenos Aires (UBA)


1 Hernández Arregui, Juan José. (2004). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)
2 Decimos aquí la invasión y no las invasiones, pues consideramos que, como bien sostiene Norberto Galasso, la invasión del 28 de junio 1807, mentada por la historiografía oficial como segunda invasión inglesa, en realidad no es segunda, sino que es la continuación de la primera, dado que las fuerzas británicas se habían quedado a la espera de refuerzos en las costas del Río de la Plata, y en febrero del mismo año habían ocupado Montevideo. La cual tampoco es considerada aquí como una aventura de piratas, sino más bien como bien sostiene el mismo autor, fue un intento de imponer el libre comercio, de rapiña, un intento colonialista relacionado con la pérdida por parte de los británicos de las colonias del norte. Galasso, Norberto. (2011). Historia de la Argentina, desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Tomo 1. Buenos Aires: Colihue.
3 Entendiendo por una nación semi-colonial aquella que es independiente formalmente, pero que la situación por injerencia del imperialismo dista mucho de ser así. No obstante lo cual, no se encuentra el ejército extranjero sobre el territorio nacional. Aquí se revela muy importante la colonización pedagógica para asegurar la dominación. Ramos, Jorge Abelardo. (1961). Crisis y resurrección de la literatura argentina. Buenos Aires: Coyoacán.
4 Jauretche, FORJANDO 17 de noviembre de 1941. En Jauretche, Arturo. (2010). Escritos inéditos. Buenos Aires: Corregidor, página 213.
5 Volante de FORJA En el nuevo aniversario de la Reconquista. Citado en Scenna, Miguel Ángel. (1983). FORJA. Una aventura argentina (de Yrigoyen a Perón). Buenos Aires: Editorial de Belgrano, páginas 200-201.
6 Galasso, Norberto. (2011). Historia Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Tomo II. Buenos Aires: Colihue.
7 Scalabrini Ortíz, Raúl. Cuaderno de FORJA Nº 1. (25 de mayo de 1936). Reproducido en Jaramillo, Ana (Comp.). (2012). Cuadernos de FORJA. Buenos Aires: Ediciones de la UNLA/Colección Pensamiento Nacional, página 56.
8 Volante de FORJA, 1938. Citado Galasso, Norberto. (2003). Jauretche y su época. De Yrigoyen a Perón, 1901-1955. Tomo I. Buenos Aires: Corregidor, página 344.
9 Gutiérrez Diez, Amable. Cuaderno de FORJA Nº 3. Reproducido en Jaramillo, Ana (Comp.). (2012). Op. Cit., página 137.
10 Manifiesto universitario de FORJA. reproducido en Scenna, Miguel Ángel. (1983). Op. Cit., página 338.
11 Volante FORJA. 1937. Reproducido en Jauretche, Arturo. (1976). Forja y la década infame. Con un apéndice de manifiestos, declaraciones y textos volantes. Buenos Aires: Peña Lillo, página 111.
12 Volantes de FORJA. Citados en Galasso, Norberto. (2003). Op. Cit., página 289.
13 Jauretche. Artículo en Forjando. 9-4-41. Citado en Corregidor en Galasso, Norberto. (2003). Op. Cit., página 384.
14 Acta de Disolución de FORJA. Reproducida en Jauretche, Arturo. (1976). Op. Cit., página 177.
Bibliografía
 Galasso, Norberto. (2003). Jauretche y su época. De Yrigoyen a Perón, 1901-1955. Tomo I. Buenos Aires: Corregidor.
 Galasso, Norberto. (2011). Historia de la Argentina, desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Buenos Aires: Colihue.
 Hernández Arregui, Juan José. (2004). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente).
 Jaramillo, Ana (Comp.). (2012). Cuadernos de FORJA. Buenos Aires: Ediciones de la UNLA/Colección Pensamiento Nacional.
 Jauretche, Arturo. (1976). Forja y la década infame. Con un Con un apéndice de manifiestos, declaraciones y textos volantes. Buenos Aires: Peña Lillo.
 Jauretche, Arturo. (2010). Escritos inéditos. Buenos Aires: Corregidor.
 Ramos, Jorge Abelardo. (1961). Crisis y resurrección de la literatura argentina. Buenos Aires: Coyoacán.
 Scenna, Miguel Ángel. (1983). FORJA. Una aventura argentina (de Yrigoyen a Perón). Buenos Aires: Editorial de Belgrano.

jueves, 16 de agosto de 2012

17 de Agosto de 1850-2012

Publicamos una carta de un amigo Hernán López *


Buenos Aires, Argentina, 17 de agosto de 2012

Querido y admirado compatriota Gral. Don José de San Martín:
  
¡Cuánto le debe a la suerte un cobarde de mi talla, que cree infame tener la llave de la libertad en una hoja y ni siquiera! ¡Cuánta le debe un imberbe a la suerte por no tener que estar a su lado mientras usted me hacía libre, herido, dolorido, embarrado y valiente! ¡Qué de plegarias le debe un canalla como yo al cielo cuando se hace llamar patriota, infame! Sólo patricio será quizás o argentino tal vez, quien pueda pisar éste suelo que usted pudo libertar de absolutistas y esclavistas. Tierra ésta que llena de negreros y opresores sería, de no ser por usted, aún peor que con los males que a hoy día la atestan. Porque no hay tierra, General, en éste mundo, que siglos después de su hazaña no sufra por lo mismo que usted luchó hace ya tanto tiempo.

Pero esta es la historia de los hombres Don José; hombres que sólo vuélvense un hito de la humanidad toda, una de las tantas señales de la ruta, una nube de muchas en el cielo o una estela de tantas en el mar. Sepa usted, General, que la humanidad argentina existe porque allí usted la situó, con su dedicación y su esmero. Sepa que las rutas que recorren al país lo recuerdan como la mejor señal que pueda yacer en ellas, las que indican libertad de moverse desde Tierra del Fuego a Jujuy. Sepa también General, que en el cielo argentino siempre flota su nube, eterna, testigo de las proezas suyas, inimitables, santas, admirables. Pero no olvide tampoco que en el mar argentino, cada estela que se forma recuerda sus pasos, firmes pero veloces, prolijos pero voraces, andaluces pero tan argentinos como pocos hombres pueden serlo. La patria entera General se estremece con su nombre, se acobarda en su grandeza y se tiñe del color de su sangre. La patria que con sus límites actuales lo ha a usted decepcionado, pequeña, inexpresiva. Una lágrima viértese de sus ojos por cada frontera artificial que advierte usted separa al pueblo que ha liberado. Congoja experimento cuando lo sé a usted desconsolado por ver al Perú ajeno a La Argentina;  a Chile del otro lado de la cordillera, agazapado. Desazón cierto al imaginar su tristeza de ver a Bolivia separada del Jujuy o al Uruguay del otro lado del Río de La Plata, indiferente. Lo imagino a Usted en éste momento, al lado de Artigas, cabalgata y disculpas mediante. Porque sabe usted como hombre de honor y respeto, volver sobre sus pasos, alzar la cabeza y pedir perdón ante la arista humana de su alma que representa el error. ¡Entendibles sean sus injustos juicios y dudas sobre el patriotismo y grandeza de Artigas si estos son la única posibilidad que nos dio la historia de conocer su carácter de humano que osa equivocarse!

Extensa y sincera sonrisa esboza mi rostro al recordarlo en cada página de libros que se enorgullecen en describirlo a usted y a sus hazañas, nobles, altruistas. Altura toman mis cejas para expresar el asombro que las películas modernas logran recrear al mostrarlo a usted cruzando la cordillera de Los Andes a caballo, enfermo de cuerpo pero sano de alma, lleno de coraje, de pasión y de sueños. Atónitos quedamos sus compatriotas al contemplar su bravura y tenacidad, sable en mano y corazón en boca, libertando aquí y allá, como si fueran misiones de todos los días, ¡liberando a hombres y mujeres latinoamericanas del extranjero opresor! Satisfacción siente el alma del argentino cuando lo imagina a usted en la posta de Yatasto, sentado cerca de Belgrano y  frente a Güemes, debatiendo la manera de hacernos libres,  de entregar la llave que abre el cofre de la independencia, la soberanía, la autonomía y los valores nacionales, valores de una nación nuestra y de nadie más. Lo imagino cerca de Dorrego, amigo de Bolívar y me imagino la Patria Grande que tendríamos hoy de no haber usted fracasado en su proeza de darle al pueblo latinoamericano una tierra que coincida con su hermandad inobjetable.

Me emociona pensarlo General. Me conmueve imaginarlo peleando en Europa confundido, sin entender su misión en esta vida, hasta que un día, la luz entra por sus ojos y cuélase por su cuerpo hasta llegar a su alma que no podía ser sino correntina, argentina, latinoamericana; y emprende usted entonces su viaje hacía Buenos Aires para afrontar su verdadero destino como militar y como hombre de ideales, luchando cuerpo a cuerpo y mente a mente por lo que verdaderamente fue y es suyo, esta tierra que tiene olor a su piel y a su sangre. ¡Qué honor tuvimos los argentinos de sabernos acompañados y protegidos por Arístides!, como Lautaro supo llamarlo o usted optó por llamarse, no lo sé. Orgullosos nos sentimos de tenerlo con nosotros aunque sea lo que el tiempo ha dejado de su cuerpo glorioso, que por gracia de Dios o del destino ya no yace en tierras del enemigo ni en continente del opresor. Achícase mi hombría al pronunciar su nombre, reflejo de enseñanza y de amor por lo suyo, que hoy es nuestro gracias a su legado, a su esfuerzo y a su desinteresada caridad.

Leo las máximas a su hija Mercedes y la imagino a ella, leyendo los diarios para usted, que de tanta experiencia y por tanto desgaste ya no puede hacerlo por sus medios, medio ciego de vista y otro tanto de bronca. Lo imagino a usted sentado en el cuarto de su hija como todos los días, deseoso de saber sobre su Argentina que le ha quedado lejos, injusta y vilmente, por obra de aquellos hombres que sobrepusieron el poder y los intereses individuales por sobre el bienestar de toda una nación que representada en su caballo, extensión de su cuerpo, intentaba formarse en toda la inmensidad  del ex-Virreinato que usted supo liberar de la nobleza foránea opresora. Lo imagino a usted cayendo al suelo, agonizando y pereciendo en patria ajena, al unísono que perecen los sueños de reconstruir esa Patria Grande que usted soñó para América Latina. Deja usted éste mundo casi al mismo tiempo que deja nuestro país de saberse soberano, estado que logró usted primero y su amigo Juan Manuel de Rosas después. Dos años más tarde de su muerte General, cae el Rosas en manos del poder extranjero y se liberan los ríos para que el imperialismo navegue en ellos, cuestión contra la que usted tanto combatió en sus tiempos de joven guerrero.  Perece su cuerpo General y perece también el gobierno de Rosas, quien supo ganarse sus cartas, su admiración y su sable. Perece así la soberanía nacional y se consumen en el fuego sus cartas de agradecimiento al Brigadier Rosas por haber continuado con su legado, el de intentar construir una Patria Grande para todos los latinoamericanos.
Ha pasado mucho tiempo General desde que usted ya no está con nosotros, protector de nuestros sueños, guía de nuestro camino. Pero la historia es tan inmensa General, que no termina ni aún cuando aquellos que la construyen desaparecen. Continúa, infinita. Hoy la historia no lo tiene a usted, gigante, héroe. Nos tiene a sus hijos, productos de su obra póstuma, la libertad de los pueblos de La América del Sur. Dios o el destino, quieran que sus obras y sus palabras se impregnen en nuestra piel y nos traspasen hasta trastocarnos la mente, el corazón y el alma. Quiérase que como usted dejó explicito en las máximas a su hija, nos inspire el recuerdo en su persona y sus actos amor a la verdad y odio a la mentira; nos inspire confianza, respeto y amistad entre los latinoamericanos; inspire en nosotros el amor por los que menos tienen; que seamos personas precisas, de poco hablar pero de mucho hacer; que despreciemos el lujo y vanagloriemos la humildad; que nos inspire por sobre todas las cosas, amor por la patria, nuestra por siempre, y amor por la libertad, ese legado que usted con sus manos y su alma, supo regalarnos hace casi ya doscientos años. Que su recuerdo sea, un motivo más para sabernos, por lo menos, la mitad de argentinos que usted súpose ser dando su vida por que la nuestra se empape en libertad…

De un hombre que lo admira y de un argentino que lo extraña…
Hernán “sheva” Lopéz Manilo.
Estudiante de Relaciones Internacionales UNLa

miércoles, 25 de julio de 2012


Eva, Eva de mi vida, vos sos la alegría, de mi corazón, vos sos, sos el sentimiento, de este Movimiento, de Liberación.



viernes, 22 de junio de 2012

Repudiamos el golpe de estado contra el gobierno del presidente Lugo, bajo las sutilezas formas "institucionales" que han adquirido en el siglo XXI. Y denunciamos a la corporación económica-política-neoliberal que tiene encadenado al pueblo paraguayo
Paraguay: Liberación o Dependencia





viernes, 20 de abril de 2012

La San Martín en la Granate Estudiantil

Candidatos en el Departamento de Planificación y Políticas Publicas 

Conocé a tus representantes

Por el
Consejo Superior
Titular:
Ariel Carrazan

Suplente:
Giselle Anderson

Por el
Consejo Departamental
Titular:
Santiago Goyer
Suplente:
Lucas Gayol




martes, 3 de abril de 2012

YPF


ESTATIZAR YPF ¡AHORA O NUNCA!
Por Walter Moore y Marcelo Gullo
Ahora el gobierno popular cuenta con la mayoría parlamentaria necesaria para modificar la constitución y derogar los artículos que la funesta reforma de 1994, que surgida por el acuerdo entre Menem y Alfonsín, convalidó la entrega del patrimonio de todos los argentinos a nuestros enemigos de siempre.
Es el momento de denunciar el Acuerdo de Madrid, donde Cavallo firmó no sólo nuestra derrota en Malvinas sino que ofreció como “reparación de guerra” a los británicos las riquezas de nuestro subsuelo y la entrega de nuestras empresas públicas, lo cual fue convalidado con el Tratado de Londres de Protección de las Inversiones Extranjeras. Este Tratado, que fuera convalidado por el Congreso nacional, también debe ser denunciado, y para esto es necesario deshacer los puntos de la entrega convalidados en la Reforma Constitucional de 1994.
Los patriotas conocedores de las implicaciones legales de tales actos, que han estudiado cuánto le costará al Estado Argentino la recuperación de YPF, llegaron a la conclusión que no debemos pagarle un centavo, porque las violaciones e incumplimientos que la empresa pseudo española REPSOL, son tantas que justifican la ruptura de la concesión y la recuperación del resto de los bienes de los cuales se apoderaron.
Los británicos no ganaron la Guerra de Malvinas en 1982 sino en 1990, cuando los traidores a la Patria encaramados en el poder entregaron nuestro patrimonio nacional a nuestros enemigos.
Solamente un país derrotado en una guerra total entrega a los vencedores las empresas que son el corazón que bombea la energía que nos permite existir, o el sistema nervioso que controla nuestras comunicaciones y transportes.
Así como recuperamos Aerolíneas Argentinas, revelando la enorme estafa que fue su entrega, debemos hacer lo mismo con nuestro sistema energético. ¿Cómo es posible que una empresa británica maneje parte de la distribución de nuestro gas? ¿Y cuantas otras empresas extranjeras son manejadas por los británicos escondidos detrás de sedes en países del Commonwealth, tales como Canadá, Australia, Nueva Zelandia o en sus aliados sudamericanos que viven en nuestro vecino de la costa del Pacífico?.
ESTE ES EL MOMENTO: LA SITUACIÓN INTERNACIONAL LO HACE POSIBLE.
Gran Bretaña se encuentra en graves problemas económicos y políticos. Su alianza con Europalandia (la Europa del euro) se deteriora cada vez más. Su deuda externa es gigantesca y su déficit fiscal no hizo quebrar al país porque ellos siguen emitiendo su propia moneda y compensan sus deudas emitiendo Libras Esterlinas. Políticamente también tienen conflictos graves: Escocia está estudiando separarse del Reino Unido, e Irlanda del Norte empieza a considerar que su unificación con la otra Irlanda les dará mayores beneficios que su alianza con los ingleses.
La participación en las aventuras bélicas de su eterno socio allende el Atlántico, han dejado sus arcas exhaustas, y no pueden reconstruir su flota después de haberse quedado sin ningún portaaviones.
El envío de un submarino dotado de armas nucleares, con el cual amenazaron destruir la fábrica de aviones de Córdoba, fue impune en 1982, pero la relación de fuerzas ha cambiado, y ahora deben dar explicaciones por la forma en que violan el tratado de limitación de armas nucleares en nuestra región, con el peligro representado por una potencia agresora con armas nucleres, que no respeta los tratados internacionales.
DEBEMOS RECONSTRUIR LA ARGENTINA DESTRUIDA POR EL LIBERALISMO DE MARTINEZ DE HOZ, ALFONSÍN Y CAVALLO
Re-estatizar y re-nacionalizar las grandes empresas argentinas, entregadas cuando fue derrotado el gobierno nacional y popular, es un imperativo de la hora.
REPSOL, es decir, Gran Bretaña, y aún la Unión Europea, que se pliega a este país al reconocer la soberanía británica sobre Malvinas, no tienen fuerza política ni económica para oponerse a estas acciones de imprescindibles para retomar el control de nuestra economía y distribuir entre los argentinos la riqueza que ahora se llevan los europeos. El actual apriete de este conjunto, prueba que se preparan unidos, para defender los bienes mal habidos.
Hoy ellos no sólo no nos compran casi nada, además no sólo se llevan lo que gastamos en servicios públicos que eran del Estado Argentino, sino que nos venden muchísimas cosas que deberíamos producir aquí, o comprarles a países aliados[1], no a enemigos probados.
En otras palabras, ni Europa, ni Estados Unidos[2] pueden tomar represalias económicas si recuperamos lo que es nuestro, básicamente porque se perjudicarían económicamente, cosa inadmisible en este capitalismo crepuscular.
Pero el Imperio está herido pero no muerto. Ellos buscarán que los países que son grandes compradores de nuestra producción, participen de la propiedad de YPF y de otras grandes empresas extranjerizadas, porque ellos sí pueden tomar represalias comerciales.
Nosotros debemos recuperarnos de la Guerra Perdida y el saqueo posterior realizado por Inglaterra, sus aliados europeos y con la complicidad de una clase de traidores que nada tienen que envidiarles a los canallas que cometieron los crímenes de lesa humanidad para enriquecerse.
Así como logramos la derrota de la dictadura militar que arrasó con las vidas de los jóvenes argentinos, y les estamos haciendo pagar por sus canalladas, debemos derrotar a los delincuentes de Lesa Patria, que destruyeron el poderío de nuestra Nación.
Imaginemos, por un momento el estándar de vida del Pueblo argentino que tendríamos, que repartimos internamente las decenas de miles de millones de dólares que los saqueadores europeos se llevan cada año, sumados a las otras decenas de miles de millones de dólares que debemos gastar afuera de la Argentina, porque no explotamos nuestros propios recursos y servicios, y podemos imaginar que viviríamos mejor que los europeos y norteamericanos, y sin explotar a nadie.
Este es el momento, esta debe ser la epopeya que nos debe unir en este período de gobierno: Distribuir entre los argentinos el bienestar que se llevan los bancos y las corporaciones a sus sedes centrales, muchas de las cuales están alimentando a nuestros enemigos y saqueadores de siempre: Los británicos.
Buenos Aires, 2 de abril de 2012

sábado, 17 de marzo de 2012

Malvinas, una política realista


Malvinas la única política realista:
Aumentar los costos de la ocupación
Por: Marcelo Gullo*

El objetivo estratégico de la política exterior argentina no puede ser otro que el de la recuperación de la soberanía efectiva sobre Malvinas y las islas del Atlántico Sur. Están en juego, cabe aclarar, dos millones de kilómetros cuadrados y, una inmensa cantidad de recursos naturales, desde el petróleo a los nódulos de manganeso. Ahora bien, cómo recuperar Malvinas no pudiendo y,  no queriendo, emplear el uso de la fuerza. Cómo obligar a Gran Bretaña  -miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con derecho a veto- a sentarse a la mesa de negociaciones si Inglaterra, a lo largo de toda su historia, se ha burlado del Derecho Internacional y, de las obligaciones que de él se desprenden. 
Una minoritaria pero, influyente corriente intelectual propone llevar a cabo una ingenua política idealista de seducción de la población británica que ocupa Malvinas. En esencia, esa corriente de opinión propone establecer todo tipo de relaciones comerciales y turísticas con los ocupantes de Malvinas, a fin de facilitarles su vida en las islas y la explotación petrolera y pesquera. No se trata, en realidad, de una política novedosa es la política que llevó a cabo el ex canciller Guido Di Tella, en los tiempos de Carlos Menem, de las relaciones carnales con Estados Unidos y de la entrega del patrimonio nacional al capital extranjero o a grupos de inescrupulosos empresarios argentinos. En sustancia esa política de seducción es lo que Inglaterra necesita para disminuir el costo de la ocupación de Malvinas. Entonces, cómo recuperar Malvinas si no queremos y no podemos utilizar la fuerza y la vía diplomática es una vía muerta.
Conviene, antes de tratar de responder a estas preguntas, realizar una breve reseña histórica de la cuestión Malvinas y, de la relación entre el Reino Unido de Gran Bretaña y la República Argentina. Porque, como nos enseñara Arturo Jauretche, para llevar a cabo una política realista hay que saber que la realidad está constituida de ayer y de mañana; de fines y de medios, de antecedentes y consecuentes, de causas y de concausas. Sin un conocimiento histórico auténtico no es posible el conocimiento del presente, y el desconocimiento del presente lleva implícita la imposibilidad de calcular el futuro. El conocimiento del pasado es experiencia es decir aprendizaje.
Inglaterra y Malvinas en nuestra historia
Cristóbal Colón le dio a Castilla el mismo objetivo que, desde 1415 perseguía Portugal: llegar a las Indias, pero navegando hacia el oeste. La idea de llegar a Asía navegando hacia el Occidente no era nueva. Ya en su tiempo, Séneca, había afirmado que era posible navegar desde España hasta las Indias en unos pocos días.
El resultado imprevisto del esfuerzo de España por alcanzar las Indias, se llama América. Reflexionando sobre el descubrimiento y conquista de América, Abelardo Ramos afirma que, (cuando) “…el 12 de octubre de 1492, el ligur Cristóbal Colón descubre a Europa la existencia de un Orbis Novo…no solo fue el eclipse de la tradición ptoloménica y el fin de la geografía medieval. Hubo algo más. Ese día nació América Latina y con ella se gestaría un gran pueblo nuevo, fundado en la fusión de las culturas antiguas.”
Para Jorge Abelardo Ramos, el 12 de octubre, es el día de nacimiento de América Latina y esto, es un hecho irreversible - según  Ramos -  independientemente de que esa fecha sea nominada “…descubrimiento de América, o Doble Descubrimiento o Encuentro de dos Mundos, o genocidio, según los gustos, y sobre todo, según los intereses, no siempre claros…”
Desde esa fecha data, también, el deseo de Inglaterra de arrebatarle a España las nuevas tierras descubiertas y colonizadas. Es durante el reinado de Felipe II de España que, la reina de Inglaterra Isabel I lanza contra la América Española una jauría de piratas y bucaneros que inician contra España una guerra de baja intensidad. Así, la América Española será atacada  por Francis Drake en 1579, y por John Davis, en 1592. El objetivo estratégico ingles es claro desde un principio: arrebatarle a España pedazos de su soberanía en la América. Las numerosas islas del continente americano serán las primeras víctimas de la codicia británica. En el sur del continente americano Inglaterra fija su vista sobre las islas que controlan estratégicamente el paso entre los dos océanos –nuestras Islas Malvinas - y organiza, en 1748, una expedición con el inequívoco propósito de apoderase de ellas pero, sólo muchos años después, logrará poner sus manos sobre ellas. Importa destacar que la codicia británica fue en aumento correlativo al debilitamiento del poder español y que, en 1806 y en 1807, Inglaterra invade la ciudad de Buenos Aires con el claro propósito de adueñarse de todo el cono sur del continente americano. El pueblo en armas derrotó en las dos ocasiones al ejército profesional británico que, en la segunda invasión contaba nada menos que con 10.000 soldados. Sin embargo, derrotada militantemente, Inglaterra no se dará por vencida. Sólo cambiará de táctica para alcanzar su objetivo de apoderarse de las tierras del Plata. Para ello, producido el estallido independentista, comprará voluntades, organizará logias secretas que defiendan sus puntos de vista pero,  sobre todo, tratará de convencer a los hombres que dirigen la política en el Río  de la Plata, de que no deben poner ninguna barrera proteccionista que impida o dificulte la llegada de los productos industriales británicos, al puerto de Buenos Aires pues hay una división internacional del trabajo según la cual Inglaterra debe ser la fábrica del mundo y las Provincias Unidas del Río de la Plata, su granja. Imprimiendo a esa ideología de preservación de su hegemonía las apariencias de un principio científico universal de economía, logró persuadir de su procedencia a la mayoría de la elite porteña, enrolada en el Partido Unitario. Poco a poco, las Provincias Unidas del Río de la Plata, se van convirtiendo en una semi-colonia británica. Sin embargo, la irrupción política de Juan Manuel de Rosas que, en 1835, establece la Ley de aduanas, desafiando, -tal como lo hacían los Estados Unidos de Norteamérica, también por ese entonces-, los pseudo principios científicos del libre comercio, hace que el pueblo argentino recupere su soberanía económica y política. La respuesta británica a la llegada de Rosas al poder fue, primero, la ocupación de Malvinas y luego, la intervención militar directa - que llevó adelante junto con Francia. El objetivo no declarado de la intervención anglo-francesa, era la desestabilización del gobierno de Rosas, a fin de provocar su caída. Derrotada, nuevamente, por el pueblo en armas Inglaterra deberá esperar hasta 1852, para volver a imponer en el Río de la Plata la política del libre comercio. Después de Caseros, Argentina vuelve a ser una semi-colonia inglesa. Derrocado Rosas, Inglaterra comienza a pensar que toda la Patagonia podía convertirse en una colonia formal británica. Inglaterra sabe que, ni los Mitre, ni los Sarmientos opondrán demasiada resistencia. Sin embargo, con la llegada de Roca, a la presidencia, Argentina parece recobrar tímidamente su preocupación por los territorios australes. Roca reinicia, entonces, la protesta diplomática por la soberanía de nuestras Malvinas. Sin embargo, es el mismo Roca el que abandonando todo intento de industrialización de la Argentina permite que esta se convierta en la Granja de Inglaterra.
El General Roca es el presidente bisagra entre el siglo XIX y el siglo XX. Sin embargo, no supo librarse de la subordinación ideológica  que Gran Bretaña ejercía sobre la inmensa mayoría de la clase política argentina. Roca venció militarmente a Mitre pero no pudo vencer ideológicamente al mitrismo que no era otra cosa que la encarnación criolla de los principios del libre cambio que Inglaterra había exportado a la periferia como doctrina de dominación. No hizo Roca de la industrialización el norte de su política económica. No se propuso –como John MacDonald se lo propuso para el Canadá en ese mismo momento histórico- hacer de la Argentina una pequeña potencia industrial. Roca no se propuso alcanzar la independencia económica -como John MacDonald se lo propuso para el Canadá – se conformó con alcanzar una prosperidad económica estructuralmente muy débil  y un vertiginoso progreso económico que, atado de pies y manos, a Gran Bretaña, contenía en si mismo el germen de su propio agotamiento. Cierto es que, con Roca, llegaron al gobierno la elite política de las provincias del interior, cuyos intereses difieren del de los portuarios, es decir de la clase política porteña nacida del contrabando que, después de Mayo de 1810,  se propuso hacer de las provincias, una colonia de Buenos Aires y, de Buenos Aires, una colonia de Inglaterra.  Pero, cuando la elite de las provincias llegó a Buenos Aires fue cooptada por el poder angloporteño. Hecho que posibilitó que los hombres del interior estuviesen en el gobierno y los de Buenos Aires en el poder. “Lo que no pudieron las armas lo hizo la estancia”  ironiza Arturo Jauretche.
En 1904 la vieja clase política porteña logró expulsar del gobierno a la estéticamente molesta, aunque ya inofensiva presencia provinciana. El 12 de octubre de ese año Julio Argentino Roca entregó el poder a Manuel Quintana. Después de Caseros la Argentina vive una seudo-democracia, es en realidad una república oligárquica cuyos representantes son meros gerentes del imperio británico. Esa realidad explica que, en 1908, cuando Inglaterra declara como dependencia  colonial a nuestras Islas del Atlántico Sur y parte de nuestra Patagonia, el presidente “argentino”, Figueroa Alcorta, no efectué el más mínimo reclamo  ni realice la más mínima protesta. En 1914 el presidente Roque Sáenz Peña sanciona, para evitar una nueva guerra civil, la ley que consagra el voto secreto y obligatorio. Dos años después el pueblo argentino elige libremente, por primera vez, al presidente de la República. Con Hipólito Yrigoyen y el Radicalismo, el pueblo vuelve al poder del que había sido desalojado luego de la batalla de Caseros. Sin embargo, Yrigoyen no logra entender que mientras la Argentina siga siendo un país pastoril seguirá siendo una semi–colonia. Sólo la irrupción en la vida política argentina de Juan Domingo Perón, identificado por sus enemigos políticos como un segundo Rosas, hace que la Argentina se proponga retomar el camino  de la industrialización. El 9 de julio de 1949 en  San Miguel de Tucumán, el presidente de la República el General Perón, en la histórica casa de Tucumán en cuyos salones se había jurado en 1816 la Independencia política de España, procede a realizar la declaración de la Independencia Económica de la Argentina.
“Seguimos el mandato de nuestra historia. –declara Perón- Desde Mendoza, San Martín apuró la declaración de la independencia, convocó a sus propios diputados y los mandó a Tucumán. Y nosotros, que hemos de seguir la línea inquebrantable del sentido y del sentimiento sanmantiniano, llegamos hasta Tucumán para ir a la misma casa, rememorar el mismo clima, comprometer el mismo juramento y decidirnos a morir, si es preciso, para obtener la independencia económica”. ¿Por qué es necesaria esta independencia? –se pregunta Perón, para responder luego- Porque: “Desgraciadamente, mientras luchábamos entre 1810 y 1828 por conquistar nuestra independencia política, perdíamos nuestra independencia económica, siendo colonizados por otras naciones que por más de cien años han sacado beneficios de esta situación”
El General Perón devela en Tucumán una verdad largamente ocultada por la historia escrita por los vencedores de Caseros: el hecho de que la Argentina pasó de la dependencia formal de España a la dependencia  informal de Gran Bretaña. La dolorosa verdad, la verdad oculta, es que cambiamos de collar pero, no dejamos de ser perros. Pasamos del collar visible español, al collar invisible ingles. Tuvimos bandera, himno y ejército pero, Inglaterra nos encadenó a sus pies con el empréstito Baring Brothers y la sutil  colonización cultural. Después de la independencia nos convertimos en una colonia informal del imperio británico. El 9 de julio de 1949, en Tucumán, el  General Perón emprendió el camino de nuestra segunda emancipación. La independencia del imperio inglés estaba en marcha.   Es, en ese marco de lucha encubierta contra la dominación británica que, el presidente Juan Domingo Perón analiza un plan expulsión de la fuerza militar británica de nuestras islas Malvinas. Luego de un profundo análisis, Perón rechaza el plan de recuperación pues considera que, si bien era factible la ejecución exitosa del mismo, no le sería posible a la Argentina,  dada la relación de fuerzas, mantener la soberanía efectiva de Malvinas ante la segura reacción militar del Reino Unido.
Perón concibe, entonces, que sólo la construcción de un gran poder nacional podría obligar a Gran Bretaña a sentarse a la mesa de negociaciones. La industria aeronáutica y, la investigación en materia de energía nuclear, serán, en la concepción de Perón, los dos pilares fundamentales del  poder nacional   que la Argentina necesita construir para forzar al imperio inglés a entablar negociaciones a fin de pactar, con nuestro país,  su retirada pacífica de Malvinas. 
Es, en ese marco de reconstrucción del poder nacional que, por primera vez, la Argentina, lleva su reclamo por Malvinas a los Foros Internacionales. Proceso que se corona, en 1965, con la Resolución de Naciones Unidas que reconoce la situación colonial de Malvinas, y obliga jurídicamente a Gran Bretaña, por primera vez, a sentarse en la mesa de negociaciones. Sin embargo, Gran Bretaña jamás cumplió sinceramente con esa obligación jurídica porque, una vez caído el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón en septiembre de 1955, le resultó claro que, junto a Perón había caído el proyecto de construir una Argentina lo suficientemente poderosa como para obligar al Reino Unido a retirarse de Malvinas. Solamente el aumento de los costos de la ocupación de Malvinas llevó a Inglaterra, por un instante, a principios de la década del 70, a considerar la posibilidad de retirarse de Malvinas.  Pero, rápidamente, esa posibilidad fue descartada al confirmar la inteligencia británica, en 1975, la existencia en el Atlántico Sur de una enorme cuenca petrolera que podría convertir a Malvinas en el Kuwait de la América del Sur. Luego, en 1982, Gran Bretaña indujo al gobierno de la dictadura militar argentina – a través de la Marina, fuerza infiltrada medularmente por la inteligencia británica-  a que procediera a la recuperación de Malvinas. De esa manera Inglaterra encontraría la forma de militarizar el Atlántico Sur  -a fin de darles a las compañías petroleras la total seguridad de que no serían molestadas en lo más mínimo-  y de convertir a Malvinas, en el largo plazo, en un nuevo estado títere. Cabe aclarar que, el plan británico de 1982  estuvo a punto de fracasar dado el heroísmo de los soldados argentinos que combatieron en Malvinas pero, sobre todo dada la eficiencia y heroicidad de la Fuerza Aérea Argentina, única rama de las Fuerzas Armadas que la inteligencia británica no había logrado, por lo menos hasta ese momento histórico, infiltrar profundamente.
La única política posible: suramericanizar la reivindicación y aumentar los costos
No hay duda alguna que a Inglaterra no le interesa la opinión ni la suerte de los ciudadanos británicos residentes en Malvinas aunque ese sea su “caballito de batalla”. Sobran ejemplo como cuando desalojó por  la fuerza a toda la población de una isla para entregársela a los Estados  Unidos. Entonces, por qué el imperio británico se empecina en perpetuar su ocupación  de Malvinas.  Sin duda alguna la decadente Gran Bretaña piensa que Malvinas es su pasaporte al futuro porque Malvinas será, en un futuro cercano, el Kuwait del Atlántico Sur.
Con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el 1 de diciembre de 2009, Gran Bretaña logró que nuestras islas Malvinas formarán parte de la "región ultraperiférica de la Unión Europea" prevista en el Anexo II de aquel Tratado. Así los 27 miembros de la Unión Europea se hicieron cómplices y garantes de la usurpación británica de las islas Malvinas. Gran Bretaña consiguió de esa forma europeizar la ocupación de Malvinas. Por lógica consecuencia,  la única estrategia posible para Argentina, a partir de ese momento, consistió y consiste en latinoamericanizar y suramericanizar el tema Malvinas para que las repúblicas latinoamericanas se conviertan en activas protagonistas en el proceso de recuperación de la soberanía argentina sobre las islas del Atlántico Sur. Sin duda alguna, en Caracas y  en Montevideo, la Argentina, ha dado pasos importantes, para latinoamericanizar y suramericanizar su reivindicación de Malvinas, consiguiendo  que todos los países hermanos de la América Latina condenen la usurpación británica y su intento de apropiarse de la riqueza petrolera malvinense.
Sin embargo, es preciso pasar, de forma inmediata,  de la solidaridad declarativa a la solidaridad efectiva. Pasar, de las palabras, a los hechos. Para Argentina resulta imprescindible  elevar los costos de la ocupación británica de Malvinas y dificultar todas las actividades económicas que los ingleses decidan emprender en el archipiélago o en sus aguas adyacentes. Este es el objetivo táctico que debe guiar, como principio absoluto de acción, la política argentina con respecto a Malvinas. Hay que comprender que la víscera más sensible de Inglaterra es el bolsillo. Hasta ahora, Gran Bretaña ha disfrutado de un cómodo  statu quo.  Argentina debe bajar el tono de las declaraciones y pasar a hablar con la contundencia de los hechos. Es, en ese sentido, que Argentina necesita del apoyo efectivo de todas las repúblicas latinoamericanas pero, fundamentalmente, de tres de ellas: Brasil, Uruguay y Chile.
Evidentemente Argentina no puede - dada la relación de fuerzas - impedir la explotación pesquera y petrolera del archipiélago malvinense por parte de Gran Bretaña pero, puede, contando con la solidaridad efectiva y no solo declarativa,  de Brasil, Uruguay y Chile hacerla muy difícil en términos técnicos y económicamente muy costosa. Es, en ese sentido, que Argentina necesita:
1) Que Brasil; Uruguay y Chile se comprometan a que todo buque –cualquiera sea su bandera- que transite entre puertos brasileños, uruguayos o chilenos y las Malvinas o que atraviese sus respectivas aguas jurisdiccionales rumbo a Malvinas, tenga la obligación de solicitar una autorización previa ante sus respectivas autoridades nacionales, autorización que debería ser automáticamente denegada en el caso de que transportasen cualquier material que directa o indirectamente sirviese a la  exploración petrolera en las Malvinas. La autorización debería ser denegada también  a todo buque –cualquiera sea su bandera- que participe directa o indirectamente en la explotación pesquera.
2) Que el gobierno de la República de Chile, interrumpa los vuelos que realiza semanalmente la empresa LAN a nuestras Islas Malvinas, hasta tanto se revierta la agresión unilateral británica.
3) Que Brasil; Uruguay y Chile tomen las medidas legales necesarias, con carácter de urgencia, para que ninguna empresa instalada en Brasil, Uruguay o Chile participe de forma directa o indirecta sea en la explotación petrolera  sea en la actividad pesquera de las islas Malvinas.
No hay argumento jurídico, ni discursos que puedan convencer a Gran Bretaña para que esté dispuesta a discutir el tema de la soberanía sobre nuestras islas Malvinas. La política de la seducción ha siempre fracasado. Gibraltar es un buen ejemplo del fracaso de una política de seducción sostenida en el tiempo por más de treinta años.
Si los costos de ocupar Malvinas son mayores que las ganancias que Gran Bretaña obtiene a través de la ocupación, sólo entonces estará dispuesta a sentarse a la mesa de negociaciones. Cualquier otra política que no consista en aumentar los costos de la ocupación es producto de la ingenuidad más absoluta, de una ignorancia histórica supina  o de la complicidad consciente con los intereses británicos.
*(*) Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, obtuvo el Diploma de Estudios Superiores (Maestría) en Relaciones Internacionales, especialización en Historia y Política Internacional, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra. Discípulo del politólogo brasileño Helio Jaguaribe y del sociólogo y teólogo uruguayo Alberto Methol Ferré, ha publicado numerosos artículos y libros, entre ellos Argentina Brasil: La gran oportunidad (prólogo de Helio Jaguaribe y epílogo de Alberto Methol Ferré) y La insubordinación fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones (traducido al italiano y publicado en Firenze con el título La Costruzione del Potere, ed Vallecchi, 2010)., asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC) y profesor de la UNLA (Universidad Nacional de Lanús). Académico de Número y miembro de la Comisión Directiva del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego

viernes, 2 de marzo de 2012

la real malicia "progre"


Carta de La San Martín, agrupación de estudiantes de la UNLa

La real malicia “progre”

En un reciente artículo publicado en el matutino Pagina 12 por un grupo de excombatientes – denominado Memoria, Paz y Soberanía*- los firmantes realizan un artero ataque a la dignidad de la Rectora de la Universidad de Lanús, la doctora, Ana Jaramillo. Dentro del sistema democrático el debate debe ser siempre bienvenido y, el agravio tolerado pero, el ataque a la dignidad de las personas de bien debe ser repudiado en todas las formas posibles.

 El artículo escrito con “real malicia” trata de vincular a la Dr Ana Jarmillo con la genocida dictadura militar que, en 1976 desalojó por la fuerza al gobierno constitucional. Dictadura que la doctora Ana Jaramillo sufrió en carne propio pues, debió partir al exilio desde donde siguió combatiendo a la dictadura que sembraba el terror y la muerte en nuestra querida Patria. Cuando utilizamos el término “real malicia” lo hacemos en el sentido jurídico del mismo. Los autores -y sus inspiradores- no desconocen el pasado de militancia por los derechos humanos de Ana Jaramillo y su compromiso con la democracia y la justicia social. ¿Por qué entonces mienten a sabiendas? ¿Por qué la atacan e insultan a Ana Jaramillo?. Porque Ana Jaramillo ha tenido el coraje de enfrentarse a la desmalvinización y semejante atrevimiento llevado a cabo con inteligencia, paciencia y voluntad, no podía ser tolerado por el pérfido imperio británico y sus escribas.
La San Martín, asume la lucha contra la desmalvinización- aquel continuo de acciones estimuladas desde el poder militar, político, económico y simbólico- destinadas a relegar de la memoria de la sociedad el combate de los soldados por la soberanía y la prosecución de que Malvinas es una causa justa.
La Argentina tiene una larga tradición de militares, políticos, periodistas, intelectuales y simples activistas políticos al servicio de los intereses extranjeros, al servicio de los intereses británicos. Brindar sus servicios directos o indirectos al imperio británico siempre  ha sido materialmente muy beneficioso para quienes lo han realizado. Pero, la Argentina tiene, también, una larga tradición de militares, políticos, periodistas, intelectuales y simples militantes políticos que han dado lo mejor de sus vidas para construir una patria grande y un pueblo feliz libre de la dominación de la potencia hegemónica de turno. Ana Jaramillo  con su ardua defensa de los derechos humanos y de la causa de Malvinas se ubica en esa línea histórica en la que militaron Raul Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche,  Rodolfo Puiggrós, Hernández Arregui, José María Rosa, Fermín Chávez, Rodolfo Walsh  y tantos otros argentinos que lucharon denodadamente, dando hasta sus vidas en muchos casos, por establecimiento pleno de la soberanía popular y la soberanía nacional.
* Corriente de Pensamiento de Ex Soldados de Malvinas (Los firmantes del agravio a Jaramillo: Ernesto Alonso, Edgardo Esteban, Mario Volpe, Orlando Pascua, Victor Foresi, David Zambrino).

La San Martín, estudiantes de la UNLa,
para la victoria.
lasanmartinunla@gmail.com

jueves, 23 de febrero de 2012

¿Los Intelectuales de su majestad?


por César González Trejo *



Grahan Green, D. H. Lawrence, Rudyard Kipling fueron grandes novelistas, a la vez que fieles empleados del servicio exterior británico. En nada disminuye su calidad intelectual esa circunstancia; tratándose de ciudadanos británicos, incluso los enaltece.
Pero que Jorge Lanata, Beatriz Sarlo, Juan José Sebrelli, Vicente Palermo, Luis Alberto Romero, Santiago Kovadloff, Emilio de Ipola, Hilda Sábato, etc., resulten funcionales a la posición británica es inadmisible.

Nadie puede ignorar –y menos los mencionados intelectuales–, que el argumento sobre la “autodeterminación” de los kelpers, es una falacia concebida por los británicos para contrarrestar los sólidos argumentos jurídicos e históricos argentinos en nuestro reclamo de soberanía sobre el archipiélago.

Tampoco es admisible sostener que la estrategia argentina debe ir dirigida a ganar la voluntad de los habitantes de las Islas. A esta altura no se puede tratar de ingenuidad, sino sencillamente de colaboración con los intereses británicos.

La llamada política de “seducción” de los kelpers se popularizó durante la conducción de la Cancillería por parte de Guido Di Tella, con los grotescos gestos de enviar a los habitantes de las Islas ositos Winnie Pooh. Pero tiene su génesis durante la última  dictadura cívico-militar, cuando el superministro José Alfredo Martínez de Hoz, además de la titularidad del Ministerio de Economía, ejerció en los hechos la representación diplomática ante el Foreign Office.

Allí es cuando se afianzó la estrategia británica de disminuir los costos de mantenimiento de su territorio colonial, imponiendo al país que sufre el despojo la tarea de financiar gran parte de los servicios que ello entrañaba. De esta manera, y con el mismo argumento que hoy nuestros preclaros intelectuales recomiendan, los dictadores decidieron abastecer de gas, servicios telepostales, de salud, vuelos gratuitos, escolaridad secundaria bilingüe en el continente y hasta el envío de sarmientinas maestras de primaria a las Islas, lo que supuestamente supondría un camino largo pero seguro de generación de confianza, condición sine que non (brotan dixit) para discutir a futuro la soberanía de las Islas.

Una burda mentira, tan grande, como que la Argentina comenzó la guerra en 1982. Sin embargo, estos son los dos supuestos principales sobre los cuales nuestra intelligencia se pronunció hoy en su documento “Malvinas, una visión alternativa”.

Por el contrario, el camino iniciado con prudencia y pragmatismo por el Gobierno Nacional de encarecer los costos de la operatoria unilateral británica de exploración petrolera en las aguas adyacentes a Malvinas, y de potenciar el reclamo a través de la solidaridad de los países de Suramérica, sin abandonar la formalidad de los organismos multilaterales (ONU), es la estrategia que está dando verdaderos resultados. Y que, de persistir en ellos, más tarde o más temprano, los británicos se verán obligados a sentarse a negociar.

La reciente decisión de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), expresando desde la más importante organización social de nuestro país, que es el movimiento obrero, la firme y pacífica voluntad de impedir cualquier colaboración con el sostenimiento del enclave colonial, promete trascender el mundo de las declaraciones, para llevarlo al universo de los hechos.
Decía el General Juan Domingo Perón que la víscera más sensible es el bolsillo. Es la única razón que los británicos entenderán, si es que realmente queremos recuperar las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y espacios adyacentes.

Por primera vez en nuestra historia, se dan todas las condiciones favorables para ello. En primer lugar, el proceso de integración regional ha dejado de ser un sueño de románticos intelectuales, y ha pasado a ser parte de la agenda permanente de los gobiernos.
En segundo lugar, los ingresos principales de nuestras economías no provienen de las metrópolis (Gran Bretaña, EE.UU., Europa continental), sino del comercio con China o del espacio interregional.

Por el contrario, la relación económica con el Reino Unido de Gran Bretaña, o con las empresas vinculadas a la Comunidad Británica de Naciones (Canadá, Australia), no suponen ninguna complementación, sino pura expoliación, al tratarse de actividades exclusivamente extractivas (minería, hidrocarburos), o de especulación financiera.

La relación económica con esos capitales, es para nuestros países de pura pérdida, a diferencia de lo que ocurría en el siglo XIX o principios del XX, donde hubo complementación económica –injusta, desigual, pero complementación al fin–

Y en tercer lugar, la crisis del capitalismo financiero en los grandes centros hegemónicos, que si bien los impulsan a la búsqueda desesperada de recursos –y ello explica en gran parte la ejecución de este nuevo impulso colonialista–, los deja en vulnerabilidad ante la presencia de un bloque suramericano coherente.

En consecuencia, es ahora o nunca para nuestros países. En ese sentido, la Causa de Malvinas no sólo se constituye en un verdadero vértice geopolítico suramericano, en términos muy concretos, sino que adquiere una dimensión simbólica como ninguna otra circunstancia, de convocatoria a profundizar los esfuerzos de unidad de nuestros países.
Esto es lo que más desespera a los británicos, y lo que les ha hecho perder el rumbo, tomando medidas desatinadas como la escalada militarista en el Atlántico Sur, o las desopilantes declaraciones del premier David Cameron.

Ojalá esta época sea fecunda en parir verdaderos intelectuales argentinos, a los que no los avergüence servir a su Patria. Y dejemos atrás el oprobio de los pseudo-intelectuales que hoy han desnudado su vocación servil a Gran Bretaña.

 * Ex soldado combatiente en Malvinas

Malvinas: ya sabemos lo que no tenemos que hacer
Por Marcelo Gullo*

El investigador del Conicet, Vicente Palermo, viene de escribir un interesante y revelador artículo sobre Malvinas. Palermo, investigador del Conicet, se ubica de esa forma en la más genuina tradición intelectual liberal de la Argentina uno de cuyos máximos representantes, en el siglo XIX, fue Don Domingo Faustino Sarmiento. Importa, antes de analizar el artículo de Palermo, volver a traer a la memoria algunas de las máximas de Sarmiento pues, es en el pensamiento del “maestro de América” donde abreva, el pensamiento histórico liberal o progresista. Veamos, entonces, algunas de las opiniones más importantes vertidas por Sarmiento  que conforman el ADN del pensamiento  de muchos jóvenes intelectuales como Vicente Palermo. El día que Buenos Aires vendió su Escuadra hizo un acto de inteligencia que le honra. Las costas del Sur no valdrán nunca la pena de crear para ellas una Marina. Líbrenos Dios de ello y guardémonos nosotros de intentarlo".("El Nacional" - 12/12/1857 )."La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y al progreso".( "El Progreso" -  28/11/1842). "Propicio una colonia yanqui en San Juan y otra en el Chaco hasta convertirse en colonias norteamericanas de habla inglesa porque EE.UU. es el único país culto que existe sobre la tierra. España, en cambio, es inculta y bárbara. En trescientos años no ha habido en ella un hombre que piense... Europa ha concluido su misión en la historia de la humanidad".( años 1866 y 1868).
En el artículo en cuestión Vicente Palermo afirma: “Entre las propuestas concretas disparadoras del debate deberían estar, a mi juicio, las siguientes: 1. la propuesta a Gran Bretaña de reeditar la fórmula del “paraguas de soberanía” como marco para una política de cooperación de gran alcance ; 2. el reconocimiento de los isleños (malvinenses/Falklanders) como sujetos de derechos y deseos y no apenas de intereses; 3. la remoción de la cuestión Malvinas de la cúspide de las prioridades de la política exterior argentina y 4. la adopción de algunas decisiones simbólicas y legales (como la relacionada al feriado del 2 de abril”. De estos cuatro puntos, sin duda, el más importante es el número dos, el reconocimiento de los isleños como sujetos de derecho pues, de esa forma, la Argentina admitirá que los isleños tienen el derecho a la autodeterminación y estos, entonces, podrán elegir “libremente” entre pertenecer a la Argentina o “constituir un estado independiente”. No creemos necesario que el Estado Argentino recurra a la encuestadora Mora y Araujo para saber el posible resultado de tal votación. La posición de Palermo tiene la virtud, como la tenía la de Sarmiento, de ser clara y prístina. La versión de Palermo nos es de una gran utilidad pues revela cabalmente los pasos  que Inglaterra quiere que la Argentina siga. De esta forma se encuentra perfectamente justificado su sueldo en el Conicet. Al saber lo que los ingleses quieren que hagamos sabemos, entonces, lo que no tenemos que hacer.

*(*) Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, obtuvo el Diploma de Estudios Superiores (Maestría) en Relaciones Internacionales, especialización en Historia y Política Internacional, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra. Discípulo del politólogo brasileño Helio Jaguaribe y del sociólogo y teólogo uruguayo Alberto Methol Ferré, ha publicado numerosos artículos y libros, entre ellos Argentina Brasil: La gran oportunidad (prólogo de Helio Jaguaribe y epílogo de Alberto Methol Ferré) y La insubordinación fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones (traducido al italiano y publicado en Firenze con el título La Costruzione del Potere, ed Vallecchi, 2010)., asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC) y profesor de la UNLA (Universidad Nacional de Lanús)