Liberación o Dependencia

La Patria Grande

jueves, 23 de febrero de 2012

¿Los Intelectuales de su majestad?


por César González Trejo *



Grahan Green, D. H. Lawrence, Rudyard Kipling fueron grandes novelistas, a la vez que fieles empleados del servicio exterior británico. En nada disminuye su calidad intelectual esa circunstancia; tratándose de ciudadanos británicos, incluso los enaltece.
Pero que Jorge Lanata, Beatriz Sarlo, Juan José Sebrelli, Vicente Palermo, Luis Alberto Romero, Santiago Kovadloff, Emilio de Ipola, Hilda Sábato, etc., resulten funcionales a la posición británica es inadmisible.

Nadie puede ignorar –y menos los mencionados intelectuales–, que el argumento sobre la “autodeterminación” de los kelpers, es una falacia concebida por los británicos para contrarrestar los sólidos argumentos jurídicos e históricos argentinos en nuestro reclamo de soberanía sobre el archipiélago.

Tampoco es admisible sostener que la estrategia argentina debe ir dirigida a ganar la voluntad de los habitantes de las Islas. A esta altura no se puede tratar de ingenuidad, sino sencillamente de colaboración con los intereses británicos.

La llamada política de “seducción” de los kelpers se popularizó durante la conducción de la Cancillería por parte de Guido Di Tella, con los grotescos gestos de enviar a los habitantes de las Islas ositos Winnie Pooh. Pero tiene su génesis durante la última  dictadura cívico-militar, cuando el superministro José Alfredo Martínez de Hoz, además de la titularidad del Ministerio de Economía, ejerció en los hechos la representación diplomática ante el Foreign Office.

Allí es cuando se afianzó la estrategia británica de disminuir los costos de mantenimiento de su territorio colonial, imponiendo al país que sufre el despojo la tarea de financiar gran parte de los servicios que ello entrañaba. De esta manera, y con el mismo argumento que hoy nuestros preclaros intelectuales recomiendan, los dictadores decidieron abastecer de gas, servicios telepostales, de salud, vuelos gratuitos, escolaridad secundaria bilingüe en el continente y hasta el envío de sarmientinas maestras de primaria a las Islas, lo que supuestamente supondría un camino largo pero seguro de generación de confianza, condición sine que non (brotan dixit) para discutir a futuro la soberanía de las Islas.

Una burda mentira, tan grande, como que la Argentina comenzó la guerra en 1982. Sin embargo, estos son los dos supuestos principales sobre los cuales nuestra intelligencia se pronunció hoy en su documento “Malvinas, una visión alternativa”.

Por el contrario, el camino iniciado con prudencia y pragmatismo por el Gobierno Nacional de encarecer los costos de la operatoria unilateral británica de exploración petrolera en las aguas adyacentes a Malvinas, y de potenciar el reclamo a través de la solidaridad de los países de Suramérica, sin abandonar la formalidad de los organismos multilaterales (ONU), es la estrategia que está dando verdaderos resultados. Y que, de persistir en ellos, más tarde o más temprano, los británicos se verán obligados a sentarse a negociar.

La reciente decisión de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), expresando desde la más importante organización social de nuestro país, que es el movimiento obrero, la firme y pacífica voluntad de impedir cualquier colaboración con el sostenimiento del enclave colonial, promete trascender el mundo de las declaraciones, para llevarlo al universo de los hechos.
Decía el General Juan Domingo Perón que la víscera más sensible es el bolsillo. Es la única razón que los británicos entenderán, si es que realmente queremos recuperar las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y espacios adyacentes.

Por primera vez en nuestra historia, se dan todas las condiciones favorables para ello. En primer lugar, el proceso de integración regional ha dejado de ser un sueño de románticos intelectuales, y ha pasado a ser parte de la agenda permanente de los gobiernos.
En segundo lugar, los ingresos principales de nuestras economías no provienen de las metrópolis (Gran Bretaña, EE.UU., Europa continental), sino del comercio con China o del espacio interregional.

Por el contrario, la relación económica con el Reino Unido de Gran Bretaña, o con las empresas vinculadas a la Comunidad Británica de Naciones (Canadá, Australia), no suponen ninguna complementación, sino pura expoliación, al tratarse de actividades exclusivamente extractivas (minería, hidrocarburos), o de especulación financiera.

La relación económica con esos capitales, es para nuestros países de pura pérdida, a diferencia de lo que ocurría en el siglo XIX o principios del XX, donde hubo complementación económica –injusta, desigual, pero complementación al fin–

Y en tercer lugar, la crisis del capitalismo financiero en los grandes centros hegemónicos, que si bien los impulsan a la búsqueda desesperada de recursos –y ello explica en gran parte la ejecución de este nuevo impulso colonialista–, los deja en vulnerabilidad ante la presencia de un bloque suramericano coherente.

En consecuencia, es ahora o nunca para nuestros países. En ese sentido, la Causa de Malvinas no sólo se constituye en un verdadero vértice geopolítico suramericano, en términos muy concretos, sino que adquiere una dimensión simbólica como ninguna otra circunstancia, de convocatoria a profundizar los esfuerzos de unidad de nuestros países.
Esto es lo que más desespera a los británicos, y lo que les ha hecho perder el rumbo, tomando medidas desatinadas como la escalada militarista en el Atlántico Sur, o las desopilantes declaraciones del premier David Cameron.

Ojalá esta época sea fecunda en parir verdaderos intelectuales argentinos, a los que no los avergüence servir a su Patria. Y dejemos atrás el oprobio de los pseudo-intelectuales que hoy han desnudado su vocación servil a Gran Bretaña.

 * Ex soldado combatiente en Malvinas

Malvinas: ya sabemos lo que no tenemos que hacer
Por Marcelo Gullo*

El investigador del Conicet, Vicente Palermo, viene de escribir un interesante y revelador artículo sobre Malvinas. Palermo, investigador del Conicet, se ubica de esa forma en la más genuina tradición intelectual liberal de la Argentina uno de cuyos máximos representantes, en el siglo XIX, fue Don Domingo Faustino Sarmiento. Importa, antes de analizar el artículo de Palermo, volver a traer a la memoria algunas de las máximas de Sarmiento pues, es en el pensamiento del “maestro de América” donde abreva, el pensamiento histórico liberal o progresista. Veamos, entonces, algunas de las opiniones más importantes vertidas por Sarmiento  que conforman el ADN del pensamiento  de muchos jóvenes intelectuales como Vicente Palermo. El día que Buenos Aires vendió su Escuadra hizo un acto de inteligencia que le honra. Las costas del Sur no valdrán nunca la pena de crear para ellas una Marina. Líbrenos Dios de ello y guardémonos nosotros de intentarlo".("El Nacional" - 12/12/1857 )."La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y al progreso".( "El Progreso" -  28/11/1842). "Propicio una colonia yanqui en San Juan y otra en el Chaco hasta convertirse en colonias norteamericanas de habla inglesa porque EE.UU. es el único país culto que existe sobre la tierra. España, en cambio, es inculta y bárbara. En trescientos años no ha habido en ella un hombre que piense... Europa ha concluido su misión en la historia de la humanidad".( años 1866 y 1868).
En el artículo en cuestión Vicente Palermo afirma: “Entre las propuestas concretas disparadoras del debate deberían estar, a mi juicio, las siguientes: 1. la propuesta a Gran Bretaña de reeditar la fórmula del “paraguas de soberanía” como marco para una política de cooperación de gran alcance ; 2. el reconocimiento de los isleños (malvinenses/Falklanders) como sujetos de derechos y deseos y no apenas de intereses; 3. la remoción de la cuestión Malvinas de la cúspide de las prioridades de la política exterior argentina y 4. la adopción de algunas decisiones simbólicas y legales (como la relacionada al feriado del 2 de abril”. De estos cuatro puntos, sin duda, el más importante es el número dos, el reconocimiento de los isleños como sujetos de derecho pues, de esa forma, la Argentina admitirá que los isleños tienen el derecho a la autodeterminación y estos, entonces, podrán elegir “libremente” entre pertenecer a la Argentina o “constituir un estado independiente”. No creemos necesario que el Estado Argentino recurra a la encuestadora Mora y Araujo para saber el posible resultado de tal votación. La posición de Palermo tiene la virtud, como la tenía la de Sarmiento, de ser clara y prístina. La versión de Palermo nos es de una gran utilidad pues revela cabalmente los pasos  que Inglaterra quiere que la Argentina siga. De esta forma se encuentra perfectamente justificado su sueldo en el Conicet. Al saber lo que los ingleses quieren que hagamos sabemos, entonces, lo que no tenemos que hacer.

*(*) Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, obtuvo el Diploma de Estudios Superiores (Maestría) en Relaciones Internacionales, especialización en Historia y Política Internacional, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra. Discípulo del politólogo brasileño Helio Jaguaribe y del sociólogo y teólogo uruguayo Alberto Methol Ferré, ha publicado numerosos artículos y libros, entre ellos Argentina Brasil: La gran oportunidad (prólogo de Helio Jaguaribe y epílogo de Alberto Methol Ferré) y La insubordinación fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones (traducido al italiano y publicado en Firenze con el título La Costruzione del Potere, ed Vallecchi, 2010)., asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC) y profesor de la UNLA (Universidad Nacional de Lanús)



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